Bitácora de “La ruta libertadora 20-16”

ApreRUTA-LIBERTADORA-1.pngciado lector o lectora, lejos de querer escribir esta experiencia como un artículo tedioso, un encargo obligado o un diario de campo que tenga como destino final el olvido, quiero presentar esta bitácora de viaje de la mejor manera que encuentro, es decir, con un lenguaje sencillo y ¿por qué no? soñador, real, y cotidiano para el fácil entendimiento de quien lo lea. No siendo más, espero disculpen la falta de formalismo y academicismo que esperarían algunos en el presente escrito. En defensa propia, solo expreso que cada palabra plasmada aquí  es sentida y verdadera, y que queda en mi ser la satisfacción de hacer tangible lo que alguna vez escuchara antes de hacerme docente “Para enseñar el país, hay que conocerlo”. Espero poder seguir enseñándolo, analizándolo, entendiéndolo  y recorriéndolo junto a mis estudiantes , que más que el futuro , son el presente, y merecen recorrer y aprender de formas diferentes, a través de la experiencia y recorriendo los caminos de la Historia y la Geografía.

El recorrido: El reloj marcaba las  5:20 de la mañana del Sábado 30 de Julio de 2016, algunos meses de arduo trabajo, lecturas, elaboración de líneas de tiempo y cuadros de análisis, visualización de series históricas y algunas clases magistrales sobre el proceso de Independencia Colombiana  se daban un breve receso, para poner en práctica y acercarse geográficamente a los escenarios de los sucesos históricos ocurridos hace más de 200 años. Después de 20 minutos de retraso en la planeación inicial  y tras  esperar a algunos estudiantes (Impuntuales), los motores de los dos buses se encendieron como muestra del inicio del esperado recorrido. De esta forma, nos alejábamos de  las Instalaciones del Liceo Antonio De Toledo con un total de 76 estudiantes de los grados octavo, tres docentes y dos conductores “Don Leonel” y “Don Diego”: quienes durante todo el recorrido  con la mayor amabilidad; nos acompañaron en la ruta y a quienes agradezco haber tenido la paciencia de contestar tantas preguntas -hechas por algunos estudiantes- con la sinceridad y humildad  que solo los años detrás del volante pueden dejar.

Nos despedimos de la Bogotá fría, caótica y llena de trancones en sus principales vías. Nuestra primera parada fue en la calle 170 y luego de encontrarnos con el “profe Javier” continuamos por la Autopista Norte, en donde es particular el estado de las zonas verdes que con el tiempo tenderán a desaparecer a causa de la falta de planeación y protección de las reservas naturales. Entre más nos alejábamos de la capital del país, nuestros ojos se asombraban con el verde de los prados, los punticos de variados colores que parecían ser las rosas, las tonalidades de azules que se veían en el cielo y el degradé de amarillos, naranjas y rojos que cubrían el cuerpo explotado  de algunas montañas.

DespuRUTA-LIBERTADORA-2.pngés del desayuno en el restaurante “la Guadalupe”, y tras haber visto en su “caballito de acero” al gran NAIRO QUINTANA, llegamos al primer lugar del recorrido: “El Puente De Boyacá” que para el asombro de muchos no es el “original” (que se emplaza por encima de las aguas del río Teatinos) sino un monumento para honrar la Batalla liderada por Simón Bolívar, apoyada por el General Santander y  el ejército patriota, en el puente del mismo nombre el 7 De Agosto de 1819. Tras un recorrido de  110 km al noreste de Bogotá, observamos ante nuestros ojos el complejo de monumentos que forman parte de esta arquitectura de homenaje. Allí, las preguntas fueron saltando de las mentes curiosas de muchos estudiantes y se respondieron  a través de las explicaciones claras y elaboradas de algunos expositores y  docentes acompañantes de la salida. La majestuosidad del Monumento A Bolívar o también llamado “El  monumento Von Miller”  permitió conocer el significado de los ángeles, las mujeres alrededor de Bolívar como representación de las 5 Naciones Libertadas por él: Bolivia, Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador  , entre otros detalles. Este se convirtió en el escenario perfecto para las fotos “Históricas” que pasarán a la posteridad en la memoria de los visitantes.

La próxima estación era el “Pantano de Vargas” situado en Paipa –Boyacá. En esta oportunidad quienes no conocían el lugar se llevaron la sorpresa de la falencia del Pantano, pero, escucharon la explicación detallada y contada por la representación de Manuelita Sáenz acerca de todos los pormenores de las batallas libradas para la Independencia.  

No puedo dejar de  nombrar la admiración ante   la inmensidad del Monumento a los Lanceros, en el cual el arquitecto  Rodrigo Arenas Betancourt en 1969  reflejó el realismo de las expresiones de los guerreros, la desnudez de sus cuerpos cansados tras las intensas luchas, el rostro de cansancio, dolor o muerte, combinándolo con  el simbolismo de los 36 escalones representativos de la edad del venezolano Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Ponte y Palacios Blanco (Simón Bolívar) para  1819. Desde allí nos dispusimos con algunos estudiantes a subir al Cerro de Bolívar a unos 10 minutos de camino; desde a dónde se puede  tener una vista majestuosa del paisaje.

Por último, llegó el “momento de relajación y recocha” debido a la visita a  Las Aguas Termales de Paipa. Por cerca de dos horas disfrutamos de los juegos en la piscina, y de los gritos de euforia o miedo de algunas personas que decidieron aventarse del tobogán. El regreso a Bogotá se hizo hacia las 5 de la tarde (llegando a las 9:30 p.m. a nuestro destino, exhaustos pero con la meta cumplida)

En estos párrafos quedan registradas algunas de las vivencias de esas horas de recorrido lleno de enseñanzas, aprendizajes, preguntas, dudas, enfermedades (por el cambio de clima),  pero sobre todo alegrías y satisfacciones por los momentos compartidos fuera del salón de clases; recorriendo los espacios de la historia que si bien no han sido los mejores han marcado la configuración de lo que somos hoy como Nación.

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Tavez dentro de algún tiempo los viajeros solo recuerden los  momentos de camarería y regocijo que vivieron cuando visitaron estas tierras en compañía de sus amigos y compañeros de clase y se olviden del contenido histórico que estos espacios tienen, o ,en el mejor de los casos , mantengan presente en sus memorias que las largas jornadas de batallas y revueltas inconformes iniciadas por los comuneros en 1781 y la lucha de mujeres y hombres durante más de 9 años, (1810-1819)  fueron los cimientos para la construcción de una República Independiente de los dogmatismos coloniales españoles. También, que el sueño de Bolívar era la construcción de  una Latinoamérica unida que luchara en busca del  beneficio de todos; una Latinoamérica Independiente del sistema explotador, desigual que tanto daño ha hecho a través de los tiempos.

Ojalá que mantengan presente que ese fue el primer paso hacia la Independencia, pero que hay que seguir en la búsqueda de una patria autónoma, soberana; en la cual niños, niñas, jóvenes, afros, indígenas, campesinos, puedan convivir en armonía. Una patria en donde el conflicto armado cese, en donde la inequidad no exista. Ojalá que este viaje sea uno de los primeros encuentros de sus vidas “cara a cara” que tengan con la Historia de una Nación agobiada por la guerra, la pobreza , el hambre y la miseria, pero también bañada por las aguas de los ríos de esperanza y cambio que esperamos de los y las jóvenes de las nuevas generaciones y que ello y ellas continúen con la  construcción de las bases  de una Colombia distinta a  esta: en la que año tras años vivimos recordando los sucesos de un pasado protagonizado por  “próceres” , exaltando sus batallas y valentía a partir de monumentos , pero dejando  de lado o perdiendo el carácter reivindicativo de esas memorias, el sentido de sus vidas y el aporte a la historia, el criticismo a los procesos….  esta Colombia en la que  se sigue pensando que ser patriota es solo apoyar las fiestas nacionales, izar con orgullo la bandera y cantar el himno; cuando el verdadero amor a la patria es preocuparse día a día por lo que pasa dentro del territorio. Ojalá que tras esta y muchas  más salidas de campo, puedan entender no solo los orígenes, sino también la actualidad del contexto social que los rodea y puedan tomar la importancia debida a la Historia y la Geografía, teniendo en cuenta aquello que alguna vez dijera Jaime Garzón “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvárselo… ¡Nadie!” y es probable que solo así podamos encaminarnos hacia una segunda Independencia y reivindicar las palabras de Bolívar “ General salve usted la Patria”, siendo los generales del cambio y la transformación de estas tierras, “porque la Lucha y el cambio, no están en vía de extinción y  seguiremos forjando el futuro de nuestra Nación”.

ANGIE PAOLA BAUTISTA GARZÓN

DOCENTE DE CIENCIAS SOCIALES

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